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domingo, 3 de febrero de 2013

La aceptación: ¿Acto de resignación o de coraje?


¿Cuántas veces hemos escuchado a las otras personas decirnos que tenemos que aceptar? Se presupone que debemos aceptar los errores de los otros y los nuestros, la impotencia para cambiar muchas cosas que desearíamos fuesen diversas, el hecho de que tenemos ciertos límites… En fin, siempre habrá una persona en el mundo que nos afirme que debemos aceptar algo, incluso, de vez en cuando el tono con el cual nos hace llegar esta idea nos da a entender que no sólo debemos resignarnos sino además, sentirnos satisfechos. Algo que, obviamente, nos resulta del todo insensato.
 Es por ello que me ha resultado interesante la definición de la aceptación brindada por Guardini: “no se trata de un pasivo y débil padecer todo, sino que se trata de ver la verdad y de disponerse a considerarla, resueltos naturalmente a la fatiga y, si es necesario, a la lucha por ella”.
 Tradicionalmente comprendemos la aceptación como un fenómeno relacionado con el tolerar lo mal hecho, con la mediocridad y el conformismo pero lo cierto es que aceptar algo (independientemente de lo que sea) es un acto de coraje que implica que hemos finalmente comprendido la realidad y nos decidimos a lidiar con ella. Aceptar una situación implica no sólo comprender una idea desde el punto de vista cognitivo sino también compartirla desde la perspectiva emocional.
 Así, la aceptación genuina presupone el hecho de aceptar las cosas por lo que son pero también por lo que no son. Y esta frase no se trata de un simple juego de palabras sino que realmente encierra un sentido muy profundo ya que usualmente aceptamos el fenómeno porque nos sentimos incapaces de cambiarlo pero este acto implica que asumimos una actitud pasiva donde no estamos del todo satisfechos con la elección que hemos hecho.
 Al contrario, cuando aceptamos un hecho, con las implicaciones que el mismo tiene para nosotros, estamos asumiendo una actitud activa ante la vida. De esta forma, la aceptación genuina nos brinda la posibilidad de ver el mundo con otros ojos y de desempeñar un papel activo ante el mismo. Cambia nuestra posición, de víctimas pasamos a protagonistas.
 Por supuesto, el proceso de aceptación suele ser largo y no es para nada sencillo porque en muchas ocasiones implica un cambio en nuestro sistema de valores, en aquellas creencias que dábamos por ciertas y que le daban un orden lógico a nuestra vida. Sin embargo, según palabras de Guardini: “El principio de cualquier propósito y conquista moral está en el reconocer aquello que es; incluyendo los errores y los defectos. Solamente si decido lealmente llevar el peso de mis defectos, alcanzo la seriedad y sólo en un segundo tiempo puedo entonces comenzar el trabajo para la superación”.

Fuente:
Guardini, R. (2001) Virtù: temi e prospettive della vita morale. Brescia: Morcelliana.

lunes, 28 de enero de 2013

Dependencia emocional

Sabes que es, o has escuchado hablar de la dependencia emocional.  Se podría decir que es una forma de “autoengaño, amor, rutina, compasión, soledad, lástima, inseguridad, bajos niveles de autoestima, y auto-control entre otros”
En el planeta tierra, pareciera que son muchísimas las personas que dependen de otra y casi ni se dan cuenta, más bien se trata de acicalar esta situación. Asimismo, infiero que son muchas las personas que dependen emocionalmente de su pareja y no son conscientes de ello. Darse cuenta y poner remedio puede ahorrar muchos sufrimientos futuros.
Según Walter Riso, la dependencia emocional en la pareja puede equipararse con el concepto “adicción al amor”.  Derivo son muchas las personas que tienen la necesidad de tener una pareja y si la relación fracasa buscan rápidamente otra relación amorosa,  pero un clavo casi nunca saca otro clavo, más bien, casi siempre quedan los dos adentro.
La adicción al amor ,(dependencia emocional) como cualquier otra adicción, hace que la vida de la persona adicta gire en torno al objeto amado (la pareja). Su bienestar personal estará en función de la satisfacción que le produzca su cónyuge, buscará continuamente estar en su presencia y sufrirá cuando no está cerca de ella. Las rupturas amorosas las vivirán como un gran trauma, y tendrán la necesidad irrefrenable de recuperar la relación o buscar una nueva pareja.
¿Cómo puede usted saber si es emocionalmente dependiente o si puede llegar a serlo en algún momento de su vida?
Algunas de las características que se podrían percibir en las personas con dependencia emocional serían las siguientes:
Niveles bajos de autoestima. Las personas emocionalmente dependientes tienen un bajo auto-concepto por lo tanto los niveles de autoestima son muy bajos.
Necesidad de aprobación. Para las personas que tienen una necesidad imperante de aprobación,  están pendientes de que los y las demás le aprueben, si esto no ocurre lo perciben como algo negativo, por tanto esa falta de aprobación influirá de una manera decisiva en cómo se percibirán a si mismas
Miedo a la soledad (abandono). Estas personas tienen el pensamiento de que si alguien decide terminar una relación de amistad, pareja, entre otros, no lograran encontrar a nadie más que les comprenda y que pueda sustituir, entonces perciben el abandono como algo, horrible, insoportable e intolerable.
Quedar bien. Estas personas anteponen las necesidades de las demás a las suyas propias, casi nunca expresan opiniones personales contrarias al resto, mucho menos reclaman o exigen sus derechos, simplemente se dejan guiar por lo que creen que las demás personas esperan de ellas, de esta manera piensan que consiguen el cariño y la aprobación que tanto necesitan.  Hacen todo lo  que su cónyuge o la persona de la que dependen les pida, creen que el estar de acuerdo con los y las  demás les concede valor, y serán merecedoras de su cariño y amistad.
Ya se habrán dado cuenta que las personas que viven en dependencia emocional poseen una serie de características con un objetivo común, sentirse queridas, razón por la que,  puede que busquen pareja continuamente en el caso de no tener, y harán todo lo que este a su alcance por mantener a su pareja, si la tienen; ya que tener una relación amorosa es lo más deseado para estas personas.
A continuación detallo algunos de los comportamientos más apreciables en las personas con dependencia emocional.
Excesiva ilusión: Al inicio de una relación amorosa o ante el intento de que suceda estas personas muestras una gran euforia, delirio y sobre generalización,  refieren que es lo mejor que les ha sucedido en la vida.
Control: Necesidad imperiosa por vigilar a su pareja, llamadas constantes con el fin de fiscalizar y  saber que está haciendo su cónyuge.
Demandas: Suplicas de una relación exclusiva, no quiere y no le gusta que su pareja tenga otras relaciones de amistad o laboral, algunas veces incluso no le gusta que su cónyuge visite o se relacione con los hijos o hijas de la ex-pareja por miedo a perderle.
Exigencias.  Requerirá atención excesiva, utilizará cualquier excusa para mantener cerca al ser amado.
Sacrificio. Hará cualquier cosa para mantener el amor y la atención de la persona de la que depende emocionalmente, creerá que las necesidades de su cónyuge son más importantes que las suyas.
Sufrimiento: Vivirá la discordia como algo excesivamente traumático y doloroso; y una vez aceptada la ruptura, buscará rápidamente una nueva persona.
Se podría decir que el error de las personas que padecen de dependencia emocional, es que piensen que sometiéndose a la persona o personas de las que dependen, mantendrán el cariño que necesitan. Sin embargo, la evidencia ha determinado que debido a su comportamiento estas personas podrían producir un efecto contrario.
Si bien el amor es la mejor emoción positiva y en ella se sustenta  todo lo que rodea, deja de ser amor en el momento que pasa a ser dependencia: “se actúa a expensas  de cómo el otro, o la otra actúe o sienta y  en función de cómo  quiere que se  haga, por lo que ambas partes  salen perjudicados emocionalmente”.
¿Cómo saber si sufres de dependencia emocional?
Hay toda una serie de características que se dan en una persona con dependencia emocional, no tienen porque darse todas pero al menos si crees que tienes cinco de las que expondré a continuación, podría ser que estés a punto de sufrirla.
Das más que tu pareja. ¿Tienes la sensación de que  están dando más que tu cónyuge. Sientes que no recibes lo que da?
Entiendes el amor como un sufrimiento. ¿Lloras constantemente por sentir que los demás sólo piensan en si mismos sin tener en cuenta las emociones y sentimientos tuyos y la gran capacidad de amor que tienes?
Tendencia a infravalorarse. ¿Piensas que no vales lo suficiente y que no estás preparada para cambiar? ¿Te ves siempre como lo peor y a eso achacas el que no te quieran como tú quisieras?
Los conflictos son continuos. Dado el malestar que vives,  ¿provocas constantes conflictos por miedo al abandono o el rechazo, obteniendo el efecto totalmente contrario a lo que esperabas?
Vives en una discusión perpetua con los demás y consigo mismo. El miedo te  provoca discutir y tras la discusión  te embarga el sentimiento de culpa por haber dicho lo  que dijiste, lo que  te provoca agotamiento y desesperanza. ¿Tienes tendencia a imaginar situaciones no reales donde tú siempre eres la víctima del desamor?
Idealización sobre la persona objeto de la dependencia. ¿Tiendes a crear una imagen de la persona, sobre la que recae tu dependencia, distorsionada?  ¿Idealizas lo que es, como actúa y lo que se espera de el o ella? Posteriormente cuando la persona no cumple con esta idealización tuya es cuando empiezan las frustraciones.
Se rodean de personas con problemas. Con el fin de sentirse algo querido/a, ¿tiendes a ayudar a personas que lo necesitan y esto hace que te sientas merecedor/a de  confianza? Lejos de sentirte bien,  con el tiempo ¿ves esta ayuda como una obligación por lo que se convierte en un malestar más para ti?
Pretendes cambiar a las demás personas. ¿Te percibes como merecedor/a de otro trato?  ¿pretendes cambiar la forma de actuar y pensar de la otra persona? ¿ Dices a los y las  demás como tienen que ser para ser felices, desde tu punto de vista, claro está?
Te sientes sola y solo. Aunque estés rodeado y rodeada de gente  ¿te sientes siempre solo/a e incomprendido/a?
Necesitas tener pareja. En búsqueda de ese amor correspondido tal cual lo esperas, ¿no se imagina su vida sin una pareja y eso le hace infeliz?  ¿No eres capa de reorganizar tu vida sin nadie?
Como se puede apreciar son personas que viven constantemente en un malestar emocional. Sienten miedo, tristeza, desamparo, desconfianza,  entre otros. La única manera de revertir esta situación es trabajando la autoestima, es decir,  empoderándose.
Peligros que podrían enfrentar las personas con dependencia emocional
Muchas de las relaciones actuales se asientan en luchas de poder, donde uno cede y el otro tiene el carácter dominante. Por ello, es difícil establecer el límite entre amar demasiado o no.  No obstante, este modo vincular tiende a agravarse con el tiempo. Si no se identifica la adicción a las personas, se corre el riesgo de caer en profundas depresiones o ansiedades con consecuencias fatales para la vida de la persona con dependencia.
Hay muchos síntomas que se  podrían destacan sobre otros y caracterizan a quienes padecen de una dependencia emocional o adicción al amor.  Entre ellas podrían mencionarse las siguientes:
  1. Debido al terrible miedo al abandono, se accede a cualquier cosa con tal de continuar en la relación.
  2. Se pretende cambiar, mediante el amor, a la otra persona
  3. Otros
 
Bibliografía
  • Riso, W. (2008) Amar o Depender. Colombia. Grupo Editorial Norma
  • Riso, W. (2008) Ama y no Sufras. Colombia. Grupo Editorial Norma
  • Riso, W. (2008) Cuestión de Dignidad.  Aprenda a decir NO y gane autoestima siendo asertivo. Colombia. Grupo Editorial Norma

lunes, 21 de enero de 2013

Las 5 mentes del futuro

Foto


Howard Gardner es un conocido psicólogo que ha trabajado en inteligencia y desarrolló el concepto de inteligencias múltiples hace un tiempo. En unas conferencias en Ginebra 2008 expuso sus ideas sobre las mentes del futuro, una exposición sobre las políticas educativas necesarias cuyo eje central se resume aquí:


El economista JM Keynes dijo que se puede poner a parir a los economistas todo lo que uno quiera, pero lo sepamos o no, todos estamos actuando de acuerdo a la teoría de algún economista muerto hace mucho. Creo que lo mismo sucede con la educación. Personas que nunca han oído hablar de Rousseau, Hobbes, Kant, o Dewey, están viviendo sus filosofías de la educación, pensando erróneamente que es su propia filosofía.

Mi presentación está en un punto intermedio entre el tiene que y el debería. Tiene que, en el sentido de que las cinco mentes son las competencias que necesitarán los jóvenes y la sociedad en el siglo XXI. Debería en el sentido de que éstos son mis valores. Si yo fuera el zar de la educación en todo el mundo, esto es lo que prescribiría. Cuando hablo de las cinco mentes, por supuesto que, estoy interesado en la psicología, pero estoy hablando desde la perspectiva del desarrollo de políticas educativas.

1. La mente disciplinada:
 Es preciso desarrollar una mente basada en a) la práctica constante, b) dominar los principales estilos de pensamiento, y c) poder ser experto en algo (o se acabará trabajando para un experto por un sueldo miserable). Esto está en clara oposición al estudio de hechos, de información. Sin la mente disciplinada es difícil darle sentido a los sucesos y novedades que genera el mundo actual (sea bueno o malo) y difícil tomar decisiones argumentadas sobre cómo enfocar los asuntos importantes.
 Un ejemplo de la mente mal disciplinada (hiper) es cuando la gente ve todo a través de una única disciplina: los economistas que ven el mundo a través de la elección racional, los psicólogos que ven el mundo a través de la psicología evolutiva.


2. La mente sintética: (Charles Darwin en el Beagle)
La mente sintética se da cuenta de que hoy en día, todos estamos inundados de información. Hay que decidir a qué prestar atención y qué ignorar. Además, uno tiene que poder combinar la información de manera coherente, que tenga sentido para uno, y que pueda ser transmisible a otros.

3. La mente creativa:
La mente creativa es encarnada por Einstein en las ciencias y de Virginia Woolf en las artes. Las personas creativas son los que generan cosas nuevas que finalmente son aceptadas. Si una idea o un producto es aceptado demasiado fácilmente, no es creativo, y si no se acepta, es sólo un ejemplo falso. Y la aceptación puede suceder rápidamente o puede tomar un largo tiempo.

No se puede ser creativo, a menos que uno haya dominado al menos una disciplina, arte u oficio. Y la ciencia cognitiva nos enseña que, en promedio, se tardan unos diez años (o 10.000 horas de “vuelo”). No se puede “pensar fuera de la caja” (think out of the box) a menos que tengas una caja.

En primer lugar, la personalidad y el temperamento son al menos tan importantes como las facultades cognoscitivas. Segundo: La gente piensa en la creatividad como una propiedad del individuo (“Yo soy creativo”). Pero el criterio definitivo es si, a largo plazo, los creadores cambian la forma en que otras personas piensan y se comportan. Por lo tanto, la mala noticia es que se puede morir sin saber que uno es creativo, pero la buena noticia es que uno nunca sabrá a ciencia cierta que no lo es (creativo post-mortem: como Emily Dickinson y Vincent van Gogh).

4. La mente respetuosa:
La mente respetuosa es muy fácil de explicar, pero eso no significa que sea fácil de lograr. La mente respetuosa es ni más ni menos de lo que dio origen a la Sociedad de Naciones y las Naciones Unidas. Es reconocer que el mundo se compone de personas que se ven diferentes, piensan diferente, tienen distintas creencias y sistemas de valores, y que ya no podemos ser ermitaños y vivir en completo aislamiento.


5. La mente ética:
La mente ética implica un alto nivel de abstracción. No en términos de cuáles son mis derechos, sino de cuáles son mis responsabilidades como ciudadano, como trabajador, dentro del contexto escolar,… La mente ética reflexiona sobre los diferentes roles que cumplimos y sobre las formas adecuadas para cumplir con esos roles y trata (no siempre con éxito, pero al menos lo intenta), de cumplir con esas responsabilidades, tratando de llevar a cabo lo que llamamos un trabajo con significado y una vida con sentido. No se centra tanto en el próximo premio, sino en el largo plazo: qué tipo de seres humanos queremos ser y qué tipo de mundo queremos para vivir.

Autor: Lic. Gustavo Pérez

jueves, 10 de enero de 2013

Estilos de aprendizaje

Los estudiantes, en contacto con sus compañeros, se dan cuenta de que existen diferentes estilos de aprendizaje. Que ellos asimilan mejor las materias cuando se producen unas determinadas circunstancias ambientales o cuando estas han sidoexplicadas de una determinada manera. Hay estudiantes que aprenden mejor si han escuchado el tema mientras que hay otros que aprenden mejor elaborando sus propios apuntes a partir del temario. El psicólogo Carl Jung desarrollo una complejateoría del aprendizaje dependiendo de los patrones de personalidad.

La teoría de Carl Jung tomaba cuatro variables para determinar la capacidad y los tipos de aprendizaje. Por un lado el rasgo introversión-extroversión, el rasgosensación-intuición, el rasgo sensación-reflexión y el rasgo percepción-juicio. Esta teoría originaria de Jung fue cogida como base para posteriores teorías deaprendizaje como la Myers-Brigss. Para Jung había otras dimensiones, además de la personalidad, que incidían en el aprendizaje.  Cada dimensión es única y ayuda a explicar los mecanismos de aprendizaje de una persona. La capacidad de aprendizaje de un sujeto único vendría dada por la interrelación de todas esasdimensiones.

La causa para Jung de que cada individuo tuviese un estilo de aprendizaje peculiar y que no era nunca idéntico al de cualquier otro procede de que en cada persona losrasgos que determinan la capacidad de aprendizaje y el modo de aprendizaje estánintegrados de una manera particular e irrepetible. Según esta teoría desarrollar unestilo de docencia sería prácticamente imposible ya que tiene como unidad deanálisis el individuo único e irrepetible.



domingo, 16 de diciembre de 2012

Observaciones curiosas acerca de la siesta


Incluso las siestas de escasos diez minutos de sueño nos proveen grandes beneficios psicológicos disminuyendo la fatiga y mejorando la concentración. Pero... ¿tienen idénticos resultados una siesta en la silla de la oficina con la cabeza apoyada sobre el escritorio o la siesta donde adoptamos una posición horizontal?

Para responder a esta pregunta 30 estudiantes que estaban acostumbrados a tomar sus respectivas siestas diarias formaron parte del experimento.

Vale aclarar que este no es el primer estudio de su tipo, anteriormente otras investigaciones habían concluido que cuanto más nos reclinemos y asumamos la posición horizontal, más reparadora será la siesta. Ahora Zhao vuelve a la carga para revalorar estos resultados.

Los participantes en el experimento realizaron una tarea auditiva donde debían escuchar una cadena de tonos y mantenerse atentos a un pitido particular, señalando cada vez que escuchasen el mismo. Después de esta prueba todos almorzaron y posteriormente el grupo fue dividido en tres subgrupos:

1. Aquellos que tomaron una siesta de 20 minutos adoptando una posición totalmente horizontal.

2. Aquellos que tomaron una siesta de 20 minutos recostados en el escritorio, con almohada añadida para propiciar cierto grado de confort.

3. Aquellos que se mantuvieron sentados tranquilamente en la silla, apoyando la cabeza en el respaldo de la misma pero sin dormir.

Después de la siesta los participantes repitieron la tarea auditiva. Durante todo este tiempo la actividad cerebral de las personas fue monitoreada a través de electrodos ubicados en su cráneo. Zhao y su equipo estaban particularmente interesados en las ondas cerebrales P300, aquellas que brindan una idea sobre el nivel de alerta de las personas.

Como podrán presuponer, las personas que durmieron la siesta se mostraron de mejor humor, más alertas y puntuaron mejor en la tarea auditiva. Sin embargo, no todo es lo que parece, el funcionamiento cerebral de las personas que habían dormido recostadas hacia delante en sus escritorios no era diferente del funcionamiento cerebral de las personas que simplemente habían descansado pero sin llegar a dormirse. Únicamente aquellos que durmieron en posición horizontal mostraron un aumento en la amplitud de las ondas P300, indicando así un aumento de la activación cortical.

Las conclusiones para los investigadores son muy sencillas: dormir la siesta, sea cual sea la posición que se adopte, acarrea beneficios para nuestro rendimiento y mejora nuestra eficacia pero si podemos elegir, entonces es preferible dormir en posición horizontal ;-)


Fuente:
Zhao, D. et. Al. (2010) Effects of physical positions on sleep architectures and post-nap functions among habitual nappers. Biological Psychology; 83 (3): 207-213.

Paruresis: El miedo a orinar


Probablemente nunca hayas escuchado la palabra paruresis pero quizás en algún momento has sido víctima de este problema, más conocido popularmente como el síndrome de la vejiga tímida o como retención urinaria psicogénica, en los círculos científicos . Si bien las estadísticas no son del todo certeras ya que no todas las personas que lo sufren acuden al especialista, se estima que en los EUA uno cada diez hombres padece de paruresis. Recientemente la Asociación Internacional de Pauresis brindó algunas cifras aproximativas en las cuales alrededor del 7% de las personas a nivel mundial (aproximadamente 17 millones) sufriría este trastorno.

El término paruresis fue acuñado en la década del ’50 por Williams y Degenhart cuando a partir de una encuesta realizada a un total de 1 419 estudiantes descubrieron que el 14.4% de ellos había experimentado dificultades al orinar de forma puntual o continua.

Pero… ¿en qué consiste la paruresis?

Es un tipo de fobia social (si bien debe puntualizarse que esta categoría no es aceptada por todos los especialistas) donde la persona es incapaz de orinar si siente que está siendo observada por otros, ya sea real o no y aunque también afecta a las féminas, es mucho más común entre los hombres. Vale aclarar que si bien es “normal” presentar episodios aislados de ansiedad al orinar cuando otras personas están mirando, la paruresis va más allá de una simple vergüenza o embarazo para convertirse en un verdadero miedo a la exposición llegando en ocasiones a convertirse en una obsesión que les permite orinar solamente en su hogar, y a veces solo a través del uso de un catéter.

La forma más común de lidiar con la paruresis es evitar los baños públicos, retener la orina o no ingerir líquidos cuando no se puede acceder al baño propio. No obstante, en los casos más severos las personas se niegan a moverse más allá de las cercanías de su hogar e incluso rechazan el contacto íntimo o las relaciones de pareja pues la sola idea de que alguien los escuche les resulta insoportable.

Normalmente este trastorno inicia en la adolescencia pero también puede hacer su aparición en cualquier edad. Algunos especialistas abogan por la existencia de un trauma relacionado o acaecido en los baños públicos, de forma que la próxima vez que la persona va al baño, anticipa o revive la experiencia negativa y confronta la dificultad para relajarse y poder orinar. Esta incapacidad para orinar va generando cierto grado de tensión que a la larga crea un círculo vicioso del cual es difícil salir.

No obstante, lo cierto es que la causa de la pauresis continua siendo un misterio; si bien existen algunas evidencias de que el trastorno podría ser hereditario.

Algunos especialistas han llegado a asilar ciertas características de personalidad como: la no asertividad, la elevada sensibilidad ante la opinión de los otros y la sensación de ser inadecuados.

¿Cuáles son los síntomas de la paruresis?

En los casos más graves de paruresis las personas sufren una gran ansiedad, palpitaciones cardiacas, sudoraciones, temblores, mareos e incluso desmayos. Como síntomas secundarios pueden citarse la vergüenza, la humillación, el aislamiento y la depresión.

¿Cómo se trata la paruresis?

Inicialmente las personas que sufren de paruresis visitan al urólogo en la búsqueda de algún problema fisiológico pero posteriormente deben someterse a tratamiento psicológico. Como es de suponer, dentro de las terapias psicológicas para tratar la paruresis la exposición gradual es aquella que ofrece mejores resultados, como en la mayoría de las fobias. En otras palabras, se entrena a la persona para que sea capaz de exponerse gradualmente a los baños públicos controlando su ansiedad hasta que pueda manejarla del todo.

No obstante, también se utiliza la terapia medicamentosa y la hipnosis; si bien debido a las pocas investigaciones existentes sobre esta patología, no puede hablarse de un tratamiento más eficiente en comparación con los otros.


Fuente:
Kessler, R.C.; Stein, M.B. & Berglund, P. (1998) Social phobia subtypes in the national comorbidity survey.American Journal of Psychiatry; 155: 613-619.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Soñar con los ojos abiertos: ¿Es útil?


¿Te ha sucedido en alguna ocasión que estás leyendo un libro o viendo un filme y de pronto te quedas “en las nubes”? Es un estado de desconexión en el cual estamos tan ensimismados en nuestras ideas y pensamientos que nos alejamos del mundo exterior y nuestro nivel de percepción disminuye. En fin, vivimos un verdadero trance cotidiano o quizás otros desean llamarle: “soñar con los ojos abiertos” mientras que los adictos a la tecnología lo suelen conocer como: “quedarse en stand by”.


Pues bien, lo cierto es que los estudiosos del tema afirman que hay personas que pueden pasarse alrededor del 30% de su jornada soñando despiertos (particularmente el número me resulta un tanto elevado pero eso es lo que tienen las estadísticas).

No obstante, a corroborar estas cifras viene una investigación realizada recientemente por los psicólogos Erickson y Rossi. En el estudio en cuestión se demuestra que en los estados donde se sueña despierto las personas viven verdaderos estados de trance hipnótico natural caracterizados por una elevadísima presencia de ondas alfa y theta. Pero lo más interesante es que estos estados son muy útiles ya que permiten que la mente descanse y facilita la creación de un nuevo orden mental.

Así, este estado de trance cotidiano sería una especie de “red neuronal que se activa por defecto”. Es decir, se activa cuando estamos inmersos en una actividad particularmente sencilla y poco importante de la cual muchas veces deseamos escapar.

En la actualidad se reconocen fundamentalmente dos formas de “construir castillos en el aire”:

1. Positiva-constructiva: que incluye el pensamiento positivo, constructivo y creativo.

2. Pensamiento disfórico: donde aparecen las rumiaciones y es como si el pensamiento se adueñase de nuestra voluntad, creando sensaciones desagradables y molestas.

Curiosamente, un estudio realizado en el año 2009 por Kane y McVay, demostró que tenemos una tendencia al pensamiento disfórico cuando estamos inmersos en un contexto caótico, vivimos una situación particularmente estresante, tenemos sueño o estamos aburridos. Al contrario, tendemos a soñar con los ojos abiertos de forma constructiva cuando estamos desarrollando una actividad agradable.

En este punto la línea a seguir es muy clara: soñar con los ojos despiertos es positivo porque favorece un nuevo orden mental y nos permite descansar pero tenemos que estar particularmente vigilantes a los pensamientos negativos, para lo cual bastará subir la guardia cuando estamos en contextos poco placenteros. De esta forma podemos obtener solo los beneficios de estos estados de trance cotidianos.


Fuentes:
Kane, M.; McVay, J. C. & Kwapil, T. R. (2009) Tracking the train of thought from the laboratory into everyday life: An experience-sampling study of mind wandering across controlled and ecological contexts. Psychonomic Bulletin & Review; 16(5): 857-863.
Erickson, M. H. & Rossi, E. L. (1977) Autohypnotic experiences. American Journal of Clinical Hypnosis; 20(1): 36-54.

La Psicología de las Fotos: ¿Cómo incide en nuestras decisiones?


Son muchos los factores del entorno que afectan nuestro comportamiento y ni siquiera nos percatamos de ellos. Por ejemplo, curiosas investigaciones han demostrado que un maletín, en lugar de una mochila, en una mesa, hace que las personas se comporten de manera más competitiva. Un póster con un par de ojos observándonos incita a las personas a usar la caja de honestidad. Una imagen donde se muestra una muñeca aumenta las probabilidades de que los niños pequeños ayuden a las personas adultas a recoger el desorden. Y la lista continúa…


Ahora Mark Rubin, investigador de la Universidad de Newcastle, ha añadido un nuevo ejemplo a los determinantes “inconscientes” de nuestro comportamiento. En su estudio demuestra que las imágenes en compañía no sólo incrementan las posibilidades de brindar ayuda sino también de solicitarla.

Más de un centenar de estudiantes indicaron su tendencia general a buscar ayuda o, al contrario, a hacer las cosas por su cuenta. A continuación se les mostró una fotografía de dos personas de pie que caminaban lado a lado por un pasillo (un hombre y una mujer o una mujer y un niño) y se les pidió que imaginasen por un momento que eran la mujer en la imagen que aparece a la izquierda o el niño, en la imagen que aparece a la derecha.


Luego se le realizaron nuevamente una serie de preguntas a los participantes donde se valoraba su tendencia a brindar ayuda o a solicitarla para completar un informe semestral que (hipotéticamente) les solicitaba la escuela. Y resulto que la sutil diferencia de si las personas tenían o no la mano tomada fue trascendental.

Los participantes que habían visto la foto en la que las dos personas estaban tomadas de la mano eran mucho más propensos a buscar y brindar ayuda, en comparación con quienes habían visto la otra foto.

Obviamente, el experimento deberá repetirse con una muestra mayor y en diferentes entornos pero los resultados son muy interesantes ya que indican que las señales de afiliación tan sencillas como una fotografía, pueden incentivar una conducta pro-social. Sin lugar a dudas un resultado muy relevante para una simple foto.


Fuente:
Rubin, M. (2011) Social affiliation cues prime help-seeking intentions. Canadian Journal of Behavioural Science; 43 (2): 138-141.

Los secretos nos agotan físicamente



Metafóricamente hablando, solemos referirnos a los secretos como pesados fardos que debemos llevar sobre nuestras espaldas durante algún tiempo o, en ocasiones, por toda la vida. Sin embargo, ahora nuevos estudios indican que realmente los secretos afectan nuestras percepciones y acciones convirtiéndose en verdaderas cargas.


Un primer estudio se realizó reclutando voluntarios online. A algunos se les pidió que contaran un gran secreto mientras a otros se les pidió que revelaran un secreto nimio. Posteriormente, todos debían evaluar cuán difícil de subir sería una montaña que aparecía en una imagen. Como ya podrán presuponer, las personas que recordaron un gran secreto imaginaron que sería más difícil escalar la montaña, justo como si debieran llevar un gran peso que les dificultara la subida.

Un segundo estudio arrojó resultados bastante singulares. En esta ocasión se reclutaron a 36 personas. Al igual que en el experimento anterior, a la mitad de los participantes se les pidió que recordaran un secreto sin importancia mientras al resto se les pidió que trajeran a su memoria un secreto importante. A continuación, cada persona debía tirar una pelota.

Esta vez, quienes recordaron un secreto importante tiraron la pelota más lejos, como si deseasen alejar de sí lo más posible el recuerdo que les habían hecho evocar. De hecho, no es la primera vez que en el mundo de la Psicología se relaciona el compromiso emocional y la distancia física. De hecho, ya se conocía que mientras más comprometidos estamos en una situación, menos somos capaces de estimar las distancias físicas.

En un último experimento, estos investigadores reclutaron a 40 personas que le habían sido infieles recientemente a sus parejas y les pidieron que indicaran en una escala cuán pesadas les resultaban una serie de tareas cotidianas como subir unas escaleras con las compras en la mano.

Una vez más, se apreció que quienes habían reconocido que su comportamiento infiel era un secreto molesto y recurrente en sus mentes, puntuaban las actividades cotidianas como más agotadoras.

En este punto no quedan dudas de que los secretos suponen un pesado fardo mental que termina por agotarnos física y psicológicamente. Por eso cualquier actividad nos resulta más agotadora de lo común. Por supuesto, la solución para deshacernos de esta carga sería bastante sencilla: contar el secreto.


Fuente:
Slepian, M., Masicampo, E., Toosi, N., and Ambady, N. (2012) The Physical Burdens of Secrecy. Journal of Experimental Psychology.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Asertividad



Empezando por definir la asertividad, podemos decir que es la capacidad o habilidad de expresar nuestras ideas y emociones (nuestra posición sobre un tema o situación) sin necesidad de agredir a los demás, ni de sentirnos agredidos. Es un herramientas muy utilizada dentro del repertorio de las habilidades sociales y suele ir muy vinculada a la empatía.

Dicho así, parece fácil.Veamos algunos ejemplos prácticos y su nivel de complejidad:
En cada caso, ¿qué haces? ¿no le das importancia y no dices nada o expresas tu disconformidad? 
1- Cuando pagas en una tienda y te devuelven dos o tres céntimos de menos. 
2- Cuando una persona mayor se cuela en la cola del supermercado descaradamente.
3- Cuando vas a comer a un restaurante y pides la carne (por ejemplo) al punto, y te la traen muy hecha.
4- Cuando tu pareja te pide que vayas a comprar, pero ese día no tienes ningunas ganas.
5- Cuando en el trabajo alguien se atribuye el mérito de un trabajo te cae una bronca por algo que no es tu responsabilidad.
6- Si un amigo te pide que le dejes tu coche, pero tu sabes que va a volver con algún desperfecto y no quieres dejárselo. 

Si te parece que se repite con más frecuencia la respuesta del tipo "no le doy importancia", "siempre depende de la situación", "nadie me va a escuchar", "no sirve de nada quejarse", "no voy a dar la nota, siendo yo la que me queje", quizás deberías pensar que no eres una persona muy asertiva.

Pero la pregunta es: ¿y eso es malo? como muchas cuestiones en psicología no son ni buenas ni malas, sino que depende de cómo te haga sentir a ti.

La asertividad es una herramienta que se utiliza para poder hacer frente a situaciones sociales en las que uno se siente amenazado, cuando invaden su espacio, su dignidad, su persona. Ante esta amenaza hay diferentes formas de reaccionar que varian en una escala donde sus extremos son la agresividad o la pasividad. Diríamos que el punto medio es la asertividad.

La asertividad nos servirá para expresarnos de forma directa, sincera y sin necesidad de agredir al otro, en situaciones incómodas, o que realmente vulneran nuestra integridad. Hay varios aspectos que se tienen en cuenta para poder expresarse de forma asertiva:
- Es muy útil utilizar alguna de las técnicas asertivas como el disco rayado, la claudicación simulada u otras, porque te posiciona en una respuesta clara y te facilita defender esa posición sin agredir al otro.
- Si se reconoce la parte de razón que tiene el otro, aunque se mantenga la propia posición respecto a un asunto, la otra persona reaccionará positivamente, reduciendo el nivel de agresión.
- Si el nivel de agresión no disminuye, nuestras creencias, prejuicios, valores deben ser firmes y respaldar las ideas que todos podemos equivocarnos, que tenemos derecho a cambiar de opinión, que nuestra opinión es importante y debemos expresarla adecuadamente, que nadie debe considerarse con derecho a humillarnos, que tenemos derecho a decir no, que tenemos derecho a pedir ayuda, que nuestro tiempo es tan valioso como el de los demás, tenemos derecho a no sentirnos culpables
- Hay que tener en cuenta que tenemos derecho a elegir si queremos ser asertivos o no.

¿Sabéis con que emoción conecta la asertividad?


Autor: Lic. Emma Bakery
Licenciada en Psicología, formadora, terapeuta. Colegiada Nº9614.

Ayudar tiene un límite




A todos nos gusta ayudar y también que nos ayuden si lo necesitamos.


Muchos están dispuestos a emigrar a países que sufren grandes catástrofes para ayudar; y hasta a quedarse a vivir en lugares inhóspitos donde abundan las necesidades insatisfechas, para ayudar.

La Madre Teresa de Calcuta fue una gran samaritana que consagró su vida a los desposeídos que morían en las calles de la India por ser parias, sin tener un lugar para vivir ni para morir.

Ella, contrariando la voluntad de sus superiores eclesiásticos, fundó una nueva orden en la India dedicada a la atención de los moribundos. Finalmente logró sus propósitos y su orden fue reconocida por el Vaticano.

Existe mucha gente que se dedica a obras de caridad, trabajando como voluntarios en fundaciones, cooperadoras, salas de primeros auxilios, atención para jóvenes embarazadas, etc.

Se presentan a esas instituciones muchos interesados para trabajar como voluntarios, pero en general no duran mucho y al poco tiempo abandonan.

Por esta razón es difícil mantener estas organizaciones con personal sin sueldo.

Creo que no se necesita ir a la India ni a África para ayudar al prójimo. Lo más conveniente, si se desea ayudar, es apoyando y sosteniendo a los que tenemos más cerca que necesitan de nuestra ayuda.

Es muy fácil, sólo requiere prestar atención a las necesidades de las personas que conocemos y que decimos que queremos.

A veces resulta difícil ayudar a un familiar enfermo o necesitado debido a antiguas querellas o resentimientos, sin saber que es la oportunidad que tenemos de reconciliarnos y quedar limpios de culpas.

Ayudar al prójimo es una necesidad interior que todos tenemos, sólo tiene que aflorar en el momento que realmente se requiere nuestra ayuda, no en otro.

Cada vacío externo que observamos a nuestro alrededor nos está indicando que requiere nuestra intervención o por lo menos tomar conciencia de esa falta para hacer algo, cualquier cosa, lo que esté a nuestro alcance, lo que podemos y no otra cosa, menos resistirnos ignorando la situación y mirar para otro lado.

Ayudar tiene un límite, el de nuestras propias fuerzas y capacidades. Porque es inútil tratar de ayudar haciendo cosas que no nos agradan. Lo mejor es dar lo mejor de nosotros mismos con placer, para que los demás tengan la posibilidad de compartirlo.

Ayudar es curar, alimentar, acompañar, vestir, enseñar, trabajar, cuidar, proteger, atender, escuchar, entender, comprender, educar, sostener, alentar, sonreír y apoyar.

Ayudar nos proporciona felicidad y satisfacción y mejora nuestro estado de ánimo y nuestra salud. 

No se trata de dar lo que nos sobra sino de dar lo que mejor tenemos para dar, lo que nos gusta hacer y lo que nos ayuda a nosotros mismos a cumplir con nuestro propósito.

Porque para dar es necesario estar bien con uno mismo, perfectamente dispuesto y equilibrado, para no abandonar nuestra misión en la mitad del río con el caballo cansado.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Anotar las preocupaciones antes de un examen mejora la nota



 
Los estudiantes podrían combatir la ansiedad previa a un examen y obtener mejores notas siescriben sus preocupaciones unos minutos antes de iniciar la prueba, según un estudio de la Universidad de Chicago (EE UU).

Los investigadores, liderados por el psicólogo Sian Beilock, demostraron a través de una serie de experimentos con estudiantes de diferentes edades que si éstos plasmaban por escrito sus temores antes de realizar un examen, reducían su ansiedad y dejan "libre" toda la capacidad de su cerebro para abordar la prueba con éxito, obteniendo puntuaciones mucho mejores que quienes no lo hacían. Según Beilock, las situaciones de presión merman una función de nuestro cerebro llamada memoria de trabajo, que es crítica en muchas tareas cotidianas ya que permite recuperar información relevante para la tarea que tenemos entre manos.

“A pesar de que las personas suelen estar motivadas para dar lo mejor de su mismas, las situaciones cargadas de presión, como exámenes o presentaciones importantes, hacen que estas personas se desenvuelvan por debajo de sus capacidades”, puntualiza el investigador, que ha publicado sus resultados en el último número de la revista Science. Con el método que Beilock y su equipo han puesto a prueba, “los estudiantes que tienden a sentir ansiedad durante los exámenes son capaces de sobreponerse a sus temores, por ejemplo las consecuencias de hacerlo mal, y sacar a flote todo su potencial”.

Lic. Elena Sanz

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